Un Caminar Agradable con Cristo | World Challenge

Un Caminar Agradable con Cristo

David Wilkerson (1931-2011)June 9, 2021

El apóstol Pablo enseñó a la iglesia de Colosas: “Por lo cual también nosotros… no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” (Colosenses 1:9-10).

¿Qué se requiere para tener un caminar agradable? Pablo nos dice: “Como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Colosenses 3:12-13).

En otras palabras, debemos preguntarnos: “¿Me estoy volviendo más como Cristo? ¿Me estoy volviendo más paciente o más irascible? ¿Más amable y gentil, o más mezquino y conflictivo? ¿Más tierno y perdonador, o más amargo, aferrándome a rencores? ¿Soy “tolerante con los demás”? ¿Soporto las debilidades y faltas de quienes están cerca de mí, o siempre tengo que tener la razón?”

Pablo está sugiriendo que, a la luz de un día de juicio venidero, no importa qué obras realices o qué obras de caridad hagas. No importa lo amable que seas con los extraños, no importa cuántas almas traigas a Cristo, esta pregunta permanece: ¿Sigues siendo cada vez más amoroso, paciente, perdonador y tolerante?

Examinar tu caminar con Cristo significa mirar no tanto a lo que estás haciendo como a lo que te estás convirtiendo. Tal caminar no puede lograrse únicamente con el esfuerzo humano. No sucederá por autodeterminación, diciendo: “Me convertiré en ese tipo de creyente”. En cambio, sucede por la obra del Espíritu Santo, a través de la fe en su Palabra.

Primero, leemos estas palabras y creemos que son el llamado de Dios para nosotros. Luego nos examinamos a nosotros mismos y le pedimos al Espíritu que nos muestre quiénes somos realmente, midiéndonos por su Palabra. Finalmente, le pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a cambiar.

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